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BMW R 7: LA GRAN SEÑORA ART DÉCO
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Fuente: Revista Boxer Motors
Luce como una máquina futurista, como la motocicleta que un día habrá de correr por las vías de una ciudad espacial. Y sin embargo, la BMW R 7 se construyó en el distante 1934. El ingeniero Alfred Böning la creó como un prototipo que debería demostrar la capacidad técnica y estética de la compañía bávara. El resultado fue absolutamente innovador, no solamente por sus líneas revolucionarias, sino también por sus soluciones mecánicas. Ya en este siglo se le redescubrió para someterla a una restauración perfecta que le devolvió todo su esplendor.

El debut de la aerodinámica

Los comentarios suelen definir a la R 7 como una motocicleta “art déco”, sin embargo, dentro de ese concepto se abarcan varias vertientes del periodo de entreguerras. Su diseño corresponde en esencia a la estilización aerodinámica, la cual se conoció en los Estados Unidos como “airstream”. Esto significaba que las formas eran redondeadas y esbeltas, a fin de oponerle al aire la menor resistencia posible. Así el estilo se alejaba de las líneas rectas que habían predominado durante los años 20. “Debe parecer que siempre corre a velocidad vertiginosa, incluso cuando permanezca inmóvil”, decía la consigna de la época.

Durante los años 30, el estilo aerodinámico abarcó a los coches de carreras, los de pasajeros y las locomotoras de vapor que movían los trenes de pasajeros más lujosos; la primera de ellas fue the Commodore Vanderbilt, de la línea The New York Central, que se presentó precisamente en diciembre de 1934, el mismo año en que se lanzó la famosa autovía diesel aerodinámica Pioneer Zephyr, de la compañía Trenes de Chicago, Burlington y Quincy. Todo esto sucedía el mismo año en que se construyó la BMW R 7.

De manera que la R 7 fue un producto del espíritu vanguardista de su tiempo; sin embargo, el equipo de Alfred Böning logró una estética original dentro de la vertiente aerodinámica; en las salpicaderas, y sobre todo en los remates de los escapes, existe cierta remembranza de las ondulantes líneas del art nouveau, entonces ya olvidado.

Cuando la BMW emprendió este proyecto, la apariencia que predominaba en muchas motocicletas era aún de bicicletas motorizadas; otras ya tenían el perfil clásico de las verdaderas motocicletas, pero la R 7 logró que todas las demás máquinas se vieran antiguas.

El chasis tubular de los modelos anteriores se dejó atrás y se creó uno de acero estampado que cubría en forma integral todo el conjunto. El motor estaba suspendido de esa elegante estructura y oculto a la vista, en otra solución innovadora. La carrocería también contaba con sendos estribos integrales que protegían los pies del motociclista.

El tanque de gasolina, que tradicionalmente se montaba sobre el chasis, se guardó bajo la carrocería aerodinámica. Así, la R 7 se adelantó generaciones a su tiempo. El panel de la derecha puede abrirse para tener acceso al sistema eléctrico.

En la suspensión delantera hizo su debut la horquilla telescópica, que se había de convertir en equipo de norma en las motocicletas del porvenir; otra solución inédita fue el cambio de relaciones mediante una palanca de velocidades, en el costado derecho, con diagrama de “H” a la manera de los automóviles de carreras. Era un dispositivo elegante, eficaz y original.

El asiento estaba suspendido mediante pequeños muelles; en la reluciente cubierta superior terminada en cromo se empotraba el medidor de la presión de aceite, con un diminuto emblema BMW en el cuadrante; el velocímetro, entonces modernísimo, carecía de aguja, pues era de tipo digital y funcionaba con un disco giratorio, sistema que se utilizaba en algunos coches de lujo, como el suntuoso Duesenberg. En su cuadrante se alojaba también el odómetro. El conjunto se integraba en la parte superior de faro ojival.

El motor denominado M205/1, era del tipo bóxer, de 800 cc, obra de Leonhard Ischinger. Fue el primer motor BMW con diseño en túnel de una pieza; el cigüeñal se forjó también en una sola pieza. Las cabezas de las bielas eran desmontables y se montaban en cojinetes lisos.

El cilindro y la culata se integraban en la misma unidad, con lo que se eliminó la antes indispensable junta que causaba algunos problemas. Como el árbol de levas quedaba debajo del cigüeñal, los taqués quedaron bajo los cilindros, lo que mejoró la posición de las válvulas y las bujías. La cámara de combustión era semiesférica; este novedoso conjunto logró superar el desempeño de las anteriores plantas de fuerza bávaras.

En 1969, Alfred Böning pudo retomar algunas de estas características en la Serie /5

Una segunda juventud

Por extraño que parezca, la BMW R 7 no se presentó en ninguna feria de importancia. Por su costo nunca se puso en producción; el único ejemplar se guardó en las bodegas de la fábrica alemana, donde se salvó de sucumbir durante los bombardeos aliados de la II Guerra Mundial.

Mas la oxidación, pudo haber destruido a la larga lo que las bombas habían respetado; por fortuna, en 2005 se le descubrió y la BMW puso en juego todos sus recursos para la restauración.

La R 7 contaba con el 70 por ciento de sus componentes, pero la corrosión había dañado severamente muchas de las piezas. Sin arredrarse, BMW Mobile Tradition –hoy BMW Classic— responsable del patrimonio histórico de la fábrica bávara, aceptó el gran desafío.

Fue un proceso largo y muy costoso, que implicó a varios expertos, como Hans Keckeisen y Armin Frey, especialista en motores BMW antiguos. Por ventura, se conservaban los planos originales.

Algunas de las piezas, que también se habían usado en otros modelos, se consiguieron sin grandes problemas; Frey tuvo que construir las partes específicas de la R 7. La caja de cuatro velocidades, la transmisión y el sistema eléctrico también se reconstruyeron por completo.

Hans Keckeisen y su equipo trabajaron duramente para devolverle la solidez y la belleza al chasis, hasta que pudo portar de nueva cuenta el motor. Por fin, la R 7 pasó a la fase de pintura y acabados, se le añadieron las partes que restaban y quedó lista para su nueva presentación.

En la actualidad, la R7 no permanece guardada en el Museo BMW; por el contrario, puede vérsele en acción cuando el hecho lo amerita, como sucedió durante las Jornadas BMW Motorrad, en Garmisch-Partenkirchen. Su presencia en el famoso Concurso de Elegancia en Pebble Beach, en 2012, despertó gran expectación y se convirtió en estrella de numerosos reportajes.


La BMW R 7 se considera uno de los ejemplos más depurados de la armonía entre la funcionalidad y la estética. Como todos los vehículos clásicos, llama la atención incluso de quienes poseen los modelos más avanzados de la actualidad.
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