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GONZALO MEDINA PIÑA: EXPEDICION A BAJA CALIFORNIA, GRAN DESIERTO DE MÉXICO

GONZALO MEDINA PIÑA: EXPEDICION A BAJA CALIFORNIA, GRAN DESIERTO DE MÉXICO

Hablar de las Baja Californias y sus paisajes desérticos tiene su encanto, con esa belleza exótica de las dunas de arena, rocas, cáctus y el contraste con el maravilloso Mar de Cortés y el gran Océano Pacífico, te da una sensación de reencuentro con uno mismo. Por eso pienso que para las personas valientes y de alma libre es el paraíso perfecto para descubrir y vivir lo que Dios nos regala a través de su creación particular.

Después de haber realizado dos rallys a Loreto y el viaje a las Tres californias que tuvo lugar en febrero del año 2018 con un par de amigos, Alberto Santibañez y Gerardo Vega, en dónde hicimos un recorrido a las Baja californias y al estado vecido de California dentro de los Estados Unidos, pasando por varios sitios y vistas maravillosas a los que tenía que volver y compartir. 

Es por eso, que en esta ocasión decidí realizar una expedición con el grupo de Inmortales Mc y el Bmw Motorrad Club Cdmx en nuestras motocicletas GS1200; los invité dentro de nuestro canal de comunicación y mostrando fotografías, dando breves explicaciones de los recorridos, mencionado los lugares obligados a visitar y describiendo la deliciosa gastronomía que probaríamos a lo largo del camino, logré convencerlos de lanzarnos al camino.

Desde meses antes, cuando decidimos emprender este proyecto me di a la tarea de recopilar toda la información necesaria para realizar las reservaciones y planificar la ruta con detalles. En nuestra cena de cierre de fin de año confirmaron los que asistiríamos a este viaje e iniciaron los preparativos indispensables, como: la revisión a profundidad del estado de las motocicletas, el cambio de neumáticos, la preparación de la maleta personal y la de nuestros acompañantes, la herramienta básica necesaria para poder solucionar de la mejor manera posible cualquier contingencia en el camino; y cuando menos lo esperábamos, llegó el día de las distintas salidas que tuvimos.

El miércoles 12 de febrero de 2020 salió José Ramón, a quien llamaremos JR a partir de ahora, quién partió antes por el compromiso de una boda. Él se adelantó con Betty, su esposa, y nosotros los encontraríamos en Los Mochis el 18 de febrero, en el Farallón.

El sábado 15 salen con sus señoras Enrique “El Capufe” y Alberto Aguilar “El Babe” con Zayra y Cinthya, respectivamente, llegando a Tequila, Jalisco y los encontraríamos el día 17 en Mazatlán.

Y por último Alberto Santibañez, “El Halcón” y un servidor, iniciaron el día lunes 17 de febrero a las 5:30 am dirigíendonos rumbo al municipio de Atlacomulco, pasando por el canal del Río Lerma con un paisaje lleno de bruma fría donde nos esperaba el amanecer y los primeros rayos del Sol, para así tomar la autopista a Maravatio donde detuvimos nuestra marcha para desayunar, esperando a que abriera el restaurante carretero “La Troje de Marisol” y calentar un poco nuestro frío cuerpo con una taza de chocolate caliente y un pan relleno de queso crema.

Así, continuamos la rodada pasando Morelia, Guadalajara, Tepic y antes de Acaponeta, pasando la sierra de la tribu de los Coras, paré a un costado de la carretera a dedicarle en un pequeño video la rodada de las Baja californias y los desiertos de México a Flor Iliana Egea por su valiente batalla contra el cáncer de mama. 

Antes de continuar, les debo contar que Ileana es una motociclista con muchos kilómetros de historia. En su expedición rumbo Alaska su motocicleta derrapó en este sitio, en las cunetas de este tramo a 200 kilómetros antes de Mazatlán. Aún así, se levantó, se sacudió el polvo y continuó hacia las Baja californias, cruzó E.E. U.U., atravesó todo Canadá, Yukón, y llegó a Alaska a través de la mítica Alaska Highway donde la recibiera un mapache sobre el camino y sufriera su segunda caída. Haciendo una introspección y volviendo a casa como otra persona que encontró en su interior, hoy sigue luchando para ganar su batalla.

Ahora si, volviendo a nuestro viaje; libramos todas las casetas de cobro y llegamos a Mazatlán directamente a comer en el restaurante “Los toritos”, lugar de mariscos en el centro de la ciudad a donde fueron llegando nuestros compañeros para comer y agruparnos para nuestro viaje.

Durante el intercambio de anécdotas de la rodada Pepe nos contó que su motocicleta había sufrido una falta de tracción a la altura de Acaponeta antes de Mazatlán y por fortuna lograron parar a un cazador que pasaba con su camioneta Nissan pick up, subieron la motocicleta y lo llevó al hotel en Mazatlán donde nos reuniríamos una parte del grupo. 

También aprovechamos nuestro encuentro y celebramos a Poncho por su cumpleaños, nos agrupamos Pepe, Poncho, Alain, Belu, Cinthya, El Babe, Halcón y un servidor, acordando salir al otro día después de que recogiera la grúa la motocicleta de Pepe y la llevara a la agencia Mini BMW en Culiacán para su revisión y diagnóstico.

Después de unos minutos de espera nos dieron el veredicto de que el depósito de la flecha cardán no contenía aceite y los metales estaban fundidos. Para entonces Pepe previendo lo peor, traía ya la motocicleta de Alain rodando de Ma

zatlán, ya que Belu y Alain se fueron en auto, un amigo de Alain, de Mazatlán, le había prestado su coche para continuar el viaje.

Así, continuamos la rodada pasando Morelia, Guadalajara, Tepic y antes de Acaponeta, pasando la sierra de la tribu de los Coras, paré a un costado de la carretera a dedicarle en un pequeño video la rodada de las Baja californias y los desiertos de México a Flor Iliana Egea por su valiente batalla contra el cáncer de mama. 

Antes de continuar, les debo contar que Ileana es una motociclista con muchos kilómetros de historia. En su expedición rumbo Alaska su motocicleta derrapó en este sitio, en las cunetas de este tramo a 200 kilómetros antes de Mazatlán. Aún así, se levantó, se sacudió el polvo y continuó hacia las Baja californias, cruzó E.E. U.U., atravesó todo Canadá, Yukón, y llegó a Alaska a través de la mítica Alaska Highway donde la recibiera un mapache sobre el camino y sufriera su segunda caída. Haciendo una introspección y volviendo a casa como otra persona que encontró en su interior, hoy sigue luchando para ganar su batalla.

Ahora si, volviendo a nuestro viaje; libramos todas las casetas de cobro y llegamos a Mazatlán directamente a comer en el restaurante “Los toritos”, lugar de mariscos en el centro de la ciudad a donde fueron llegando nuestros compañeros para comer y agruparnos para nuestro viaje.

Durante el intercambio de anécdotas de la rodada Pepe nos contó que su motocicleta había sufrido una falta de tracción a la altura de Acaponeta antes de Mazatlán y por fortuna lograron parar a un cazador que pasaba con su camioneta Nissan pick up, subieron la motocicleta y lo llevó al hotel en Mazatlán donde nos reuniríamos una parte del grupo. 

También aprovechamos nuestro encuentro y celebramos a Poncho por su cumpleaños, nos agrupamos Pepe, Poncho, Alain, Belu, Cinthya, El Babe, Halcón y un servidor, acordando salir al otro día después de que recogiera la grúa la motocicleta de Pepe y la llevara a la agencia Mini BMW en Culiacán para su revisión y diagnóstico.

Después de unos minutos de espera nos dieron el veredicto de que el depósito de la flecha cardán no contenía aceite y los metales estaban fundidos.

zatlán, ya que Belu y Alain se fueron en auto, un amigo de Alain, de Mazatlán, le había prestado su coche para continuar el viaje.

Al salir de Culiacán tomamos la autopista hasta llegar a Mochis encontrando una carga vehicular sobre la carretera de camiones de manera inusual abriéndonos paso entre un retén militar y los estrechos huecos que nos dejaban los trailers hasta entrar a una de las avenidas principales de Mochis y dirigirnos al centro de la ciudad, directamente a nuestro lugar de encuentro, restaurante “El Farallón” donde nos reuniríamos con JR, Betty, Zayra y Capufe para integrarlos al grupo, comer la variedad de platillos de mariscos y pescados deliciosamente preparados al estilo Sinaloa con un toque especial de las recetas del Farallón, saludando a los meseros que con gusto nos reconocieron de inmediato por las visitas anteriores, nos trasladamos a Topolobampo alrededor de las 9:30 pm y realizamos toda la serie de trámites correspondientes al embarco, 

nubes por el horizonte. Pasamos la playa El Requesón donde se estacionaban los motor home y la pasividad de las pequeñas bahías y la quietud de las olas amaneciendo en ese paraíso. Kilómetros adelante pasamos la playa El Coyote donde vimos un sol reluciente con el contraste de la combinación de la blanca y amarillenta arena y un oleaje suave con más campers estacionados formando una comunidad de paz y amistad envidiable con ganas de quedarse un par de días, pero continuamos hasta la entrada de la heróica Mulegé lugar fortificado para la defensa de los Americanos en el año de 1847 y donde se encuentra el único río de agua dulce de toda Baja California, el río El Oasis con desembocadura al mar, de ahí su nombre de Mulegé, que significa cañada ancha de la boca blanca. Entramos al poblado y llegamos al restaurante bar Los Equipales para ser recibidos por la dueña, Doña Carmen Meza y atendidos por Don Jesús Antonio Camacho,  quién nos recomendó guisos de

eliciosos preparados por doña Francisca Murillo. Agradeciendo el rico desayuno, después de una rodada de dos horas recibiendo el amanecer y descubriendo ese mundo maravilloso en las primeras horas del día.

Ya satisfechos, disfrutamos la carretera hasta Santa Rosalía, un pequeño pueblo francés fundado en el año de 1885 por la concesión minera que otorgó Porfirio Díaz a la compañía El Boleo, y en donde una de sus capillas la trajo dicha compañía desde París y armada en este poblado a cargo del arquitecto Gustave Eiffel. En este sitio, nos fotografiámos en una de las locomotoras en la que transportaban el acero que se encuentra en la entrada del pequeño poblado como recuerdo de los años en los que la compañía el Boleo laboraba.

En este punto seguramente se preguntarán ¿qué pasó con Alberto “El Halcón” y su Motocicleta?, la única Harley que nos acompañó.

Cuando estábamos desayunando en Los Equipales en Mulegé, me habló Alberto y me dijo que después de haber subido la moto a la camioneta, se trasladaron a Ciudad Constitución y pasaron por Jacinto, “el Jas”, presidente de Perros del Asfalto mc y se ofreció a reparar la motocicleta y llevar su herramienta, fueron a la casa de Lalo para desarmar la moto y la ayuda seguía llegando. La noticia de que había un motociclista con necesidad de auxilio se corrió por toda Baja, los cercanos llegaron y no faltó quién ofreciera su rampa para bajar la moto, otro llevó un juego de llaves para desmontar los baleros, llegaron con botanas, cervezas y se armó una verbena en el patio de la casa de Lalo “El Chimpa”.

Desmontaron los baleros y al siguiente día lograron conseguir solo uno de ellos, afortunadamente el que se había dañado y el otro solo lo engrasaron y lo volvieron a colocar. Ya armada la motocicleta lo acompañaron rodando unos 50 km rumbo a La Paz, pararon en una tienda a a despedirse y agradecer el favor intercambiando unas playeras ya que no quisieron aceptar ni un peso por la bendita ayuda. Lo fueron monitoreando al llegar a La Paz y después a Los Cabos, en donde avisó que estaba bien.

Halcón, se dirigió a la Harley a cambiar el balero faltante y necesitó cambio de balatas debido al desgaste. Ya reparada la moto, regresó a La Paz para tomar el ferry y cruzar a Mazatlán, ya que nosotros estábamos llegando a Guerrero Negro y no le daba el tiempo de alcanzarnos. Pensó en esperarnos en Mazatlán y continuar con nosotros a Durango y Aguascalientes, pero al llegar a La Paz, visitó a su prima y Luis, pareja de su prima, le ofreció hospedarlo hasta la salida del ferry para Mazatlán. Aceptó el ofrecimiento y aprovechó para disfrutar el carnaval que coincidía, conoció también a los integrantes del MC Baja Riders, grupo que lo invitó a rodar con ellos hasta Aguascalientes ya que irían al evento de la Soberana.

Al llegar a Mazatlán a bordo del ferry reconoció a un integrante de los Corsarios mc y se fue con ellos de Villa Unión a Tonalá donde pernoctaron y ahí decidió regresar a la Cdmx llegando sin contratiempos.

Mientras tanto nosotros, después de la breve visita en Santa Rosalía el pueblo francés, que les describía anteriormente, proseguimos hacia Guerrero Negro, saliendo de Santa Rosalía a pocos metros una abeja atacó a nuestro querido Poncho en el cuello parando su marcha y doliéndose al grito de ayuda y pidiendo “quítenmela por favor”, Betty descendió de la moto y se acercó para desenterrar parte del aguijón. 

Continúamos la marcha para alcanzar a los demás y adentrarnos entre las curvas y el árido paisaje pasando por una serie de retenes militares y puestos de revisión fitosanitaria entre arena y desolación; estábamos cruzando la península del costado del Mar de Cortés hacia el impresionante Pacífico hasta entrar en las calles de Guerrero Negro, cargar combustible; acudir a la salinera; hacer cita para la visita de la planta exportadora más grande del mundo, con una producción de 7,434,700 toneladas anuales de sal.

Ya dentro de la planta, nuestro guía explicaba el proceso y la manera en que se forman los bloques y como revientan con rippers y cuchillas la cosecha de sal llenando las góndolas con equipo impresionante como las motoconformadoras y tolvas con tamaños gigantescos, de la talla de los camiones Yucles por su gran tamaño y capacidad de carga, vimos la gran montaña de sal procesada y los cálculos y macizos de sal formada por el impresionante Pacífico, observamos la tonalidad rosada del agua donde al fondo se encuentra un macizo consolidado de sal, una capa o bloque natural de 1.50 a 2.00 mts de espesor y levantan con tolvas gigantes estas toneladas de sal, donde muy cerca tenemos la laguna de mayor avistamiento de ballenas, la laguna Ojo de Liebre, donde las ballenas vienen desde Alaska y Canadá a pasar el invierno y a tener a sus ballenatos en las aguas de la Baja California para completar su ciclo de vida, una visita que vale la pena no dejar pasar. 

Llegando a San Luis, Río Colorado, volvimos a cargar gasolina debido a que atravesaríamos el gran Desierto de Altar según el plan original, pero al llegar a la gasolinera el despachador comentó que había un camino nuevo costeando el Mar de Cortés y que estaba más corto hacía Puerto Peñasco que es el lugar donde pernoctaríamos esa noche, salimos reanudando nuestra marcha y pocos metros adelante y sin avisar, Capufe tomó la desviación a la derecha para recorrer ese tramo nuevo que le había recomendado el despachador de gasolina, el último compañero del grupo que lo siguió levantó la mano como despidiéndose de nosotros, entendimos que nos veríamos en Puerto Peñasco y JR y yo continuamos paralelos a la frontera con el estado de California hasta adentrarnos y atravesar el Gran Desierto de Altar. Majestuoso, desolado, enorme, favoreciéndonos la hora en que nos tocó rodar por ahí ya que nos recibía una temperatura agradable y aún con luz de día, sorprendiéndonos el atardecer y la puesta del Sol, una puesta de Sol muy particular sobre un mar de arena sin montañas con tonalidades brillantes amarillas, anaranjadas, azuladas, sin viento, sin calor, solo el ruido del motor de un par de Trailers que pasaron al encuentro y con la grandeza natural del desierto frente a frente, fue indescriptible.

Montamos nuestras motocicletas y arrancamos sobre la gran recta hasta toparnos con la famosa hora cero, donde no es ni de noche ni de día perdiendo un poco de claridad y visibilidad hasta que nos encontró la noche, continuamos rodando un tramo pensando y haciendo introspección hasta entrar a Sonoyta y dar vuelta para llegar triunfantes a Puerto Peñasco y encontrar en un crucero a nuestros compañeros que coincidíamos en horario y esmero.

Después de hospedarnos y tomar las habitaciones llegamos al restaurante de un hotel aislado del pueblo para cenar y recibir todas las opiniones de las separaciones, coincidencias de la ruta de este día por tantos encuentros entre este importante tramo de Ensenada a Puerto Peñasco conocido por los locales como el famoso “Rocky Point”. Dicho sea de paso estábamos en un lugar desolado donde terminaba el Mar de Cortés y nada a nuestro alrededor, ambiente propicio para dormir y descansar a pierna suelta.

Por la mañana después de un desayuno ligero salimos rumbo a Caborca, Santa Ana, cruzando el Desierto de Sonora por la explanada de los órganos, inmensa área cubierta de arena con diferentes formaciones de cactus, alcanzando a nuestros compañeros

en Santa Ana donde rodamos a Hermosillo por el libramiento disfrutando una excelente autopista recién pavimentada, repostando a las afueras de Guaymas puerto camaronero. Este, nombrado Heróica Guaymas de Zaragoza en 1935 por la acción de armas del 13 de julio de 1854, en la defensa del Puerto frente a la invasión francesa.

Después de hidratarnos Pepe y Capufe se quedaron atendiendo una llamada laboral y el resto continuamos hacia Ciudad Obregón Sonora, deteniendo la marcha por la fotografía obligada en el monumento a la danza del venado y al Indio Yaqui, de 30 metros de altura sobre la autopista en el parador turístico de Loma de Guamuchil, a las afueras de Obregón. De ahí nos dirigimos hacía el pueblo de Cocorit, pueblo perteneciente al municipio de Cajeme al sur del estado de Sonora, que fue fundado en 1617 por los misioneros Jesuitas, aquí se fundó una de las ocho misiones para agrupar a la etnia de los Yaquis y formar el campo de siembra industrial más grande, “El Valle del Yaqui”.

En la entrada al poblado está un arco dando la bienvenida con un letrero indicando el año en que fue fundado junto con el nombre del pueblo, alrededor unas Ceibas (árboles gi

gantes que los Mayas consideraban sagrados) con unas iguanas enormes rayadas o Garrobos. Sobre estos árboles, adornando el entorno, también se encuentra el museo del Yaqui, y restaurantes donde se preparan platillos orgánicos como el wakabaki, caldo tipo mole de olla blanco y la venta de artesanías elaboradas por la etnia yaqui. Aprovechamos para fotografiamos en las ceibas talladas con las imágenes de nuestro señor Jesucristo y la imagen de la virgen María y observamos que la mayoría de los muros y fachadas de las casas están pintadas con flores, aves y detalles particulares y característicos de este pueblo. No debe faltar mencionar, que aquí se encuentra la fábrica de dulces llamados Glorias de Sonora y a media cuadra de las Ceibas, se encuentra la mansión de la familia más acaudalada de Sonora, se trata de los Robinson Bours, fortuna que se estima alrededor de 3.2 mil millones de dólares. Y se preguntaran ¿a qué 

se dedican?, a la industria avícola y Telecomunicaciones, la familia Bours Castelo posee la mayoría de las acciones de las industrias Bachoco, entre otras.

Saliendo de Cocorit tomamos por accidente una calle de terracería que nos desembocó a uno de los caminos de operación de los canales de riego del Valle del Yaqui y aprovechamos a rodar sobre un poco de Rippio a un costado de uno de los canales de agua de riego dentro del distrito de riego que controla la Comisión Nacional de Agua, rodamos unos 4 kilómetros sobre el valle del Yaqui hasta encontrar una carretera secundaria que nos llevaría a la carretera Panamericana y entrar por el costado norte de la Laguna Nainari, recorriendo la mitad de la laguna y partiendo al hotel en Ciudad Obregón.

Después de hospedarnos, tomamos una cerveza en los tacos “Los Guachos” de Obregón fa

mosos por sus tacos de carne asada conocidos como caramelos y posteriormente a comer en el restaurante de cortes añejos Mochomos.

Temprano JR avisaba que continuaría directo a México y Capufe enseguida anunciaba su salida también para la CDMX, Poncho y Pepe salieron más tarde después de un desayuno en el restaurante del hotel, todavía logré alcanzarlos y despedirme de ellos para finalizar oficialmente este viaje que se le dio por nombre la Expedición de las Baja Californias y los Desiertos de México.

Alberto, “El Babe”, estaba en casa de Manolete, “El Many”, amigo de hace años, a medio día me habló, para vernos a la hora de la comida y mientras tanto me fui a investigar cómo hacer mi registro al evento de la Soberana para recoger el kit, la pulsera correspondiente, aprovechando para investigar la zona del evento, caminando por los puestos de venta de accesorios para motociclistas, comida, escenario y estacionamiento para las motocicletas. 

Regresé a dar una vuelta por el centro de la ciudad. En frente de la catedral recibí la llamada de Alberto para citarme en el restaurante “Los Cabos” donde comeríamos con Many, de Ruta 45 MC de Aguascalientes que fue a partir de ese momento nuestro anfitrión durante nuestra estancia en Aguascalientes.

Por la noche salimos a la Soberana para el concierto del grupo Inspector. Durante el tiempo de espera del grupo caminamos entre los pasillos y restaurantes saludando a muchas personas que hacía tiempo no las veíamos, conocidos motociclistas del medio, amigos, hubo personas que nos estaban siguiendo por Facebook en nuestro viaje, saludando y preguntando ¿cómo estuvo el viaje?, ¿Cuántos kilómetros llevan? etc. Cuando me reuní con Alberto y Manolete caminamos  al restaurante de carnitas San Pancho dentro del megalonario de la Soberana, Restaurante agradable y tradicional montado para el evento, nos acercamos y encontramos a Gustavo del MC Brothers que ya conocía Alberto, y Manolete me 

lo presentó como amigo y resulto ser el dueño del restaurante de “Los Cabos” donde comimos esa misma tarde y también dueño, explicándonos que en Aguascalientes le llaman merenderos. Tipazo el buen Gus y entre la plática y las explicaciones comentó que dentro del grupo cuentan con varios miembros alemanes y que por sugerencia de ellos pidieron salchichas directamente de Alemania, instalado un asador preparando tortas con mostaza y salchicha alemana invitándonos a probar, sin duda un sabor fuerte, muy definido y muy sabroso. Gracias Gustavo por tus atenciones y a tu Merendero San Pancho que ya es una tradición en Aguascalientes, no dejen de visitarlo cuando vayan. 

Continuamos saludando motociclistas conocidos hasta que llegamos al palco de Ruta 45, terraza VIP y encontramos a Zorry, Ricardo Villalpando presidente del MC de Ruta 45, recibiendo solo atenciones de su parte para nosotros e invitándonos al día siguiente a estar con ellos en su palco en el concierto de despedida de los Creedence Clearwater Revisited, aceptamos de inmediato su invitación y al día siguiente estuvimos sin falta disfrutando un concierto histórico despidiendo a un grupo que sin duda dejo escrito su historia, su música y su talento.

Esa noche después del concierto del grupo Inspector y la agradable convivencia con la comunidad de Ruta 45, Brothers, obviamente los Inmortales MC nos retiramos al hotel sorprendidos del buen recibimiento por los moto clubes locales y organizadores del evento agradeciendo el apoyo que recibimos por parte de todos.

Al siguiente día encontré a Jesús Alvaréz Viguri nuestro querido Chuy y Javier Salazar, mi padrino, compañeros de Inmortales MC que llegaban a recibirnos, acompañándome a desayunar para contarles el resumen del viaje, enseguida los acompañé al registro, y al entrar al evento me mostratron cómo sería la logística y los lugares donde estaríamos en el concierto, más tarde nos reunimos con Alberto y Manolete para comer. Por la tarde-noche después de una sobremesa, llegamos a la Soberana, pasamos las motocicletas al estacionamiento asignado para nosotros y subimos al palco de Ruta 45, convivimos con esta comunidad que nos abría las puertas y atendía brindándonos su amistad.

El concierto simplemente genial, los Creedence cantando sus canciones famosas, la velada y el convivio buenísimo. Alrededor de las 3:00 am logramos salir del recinto para descansar y salir por la mañana.

Nos alistamos y salimos Javier, Chuy, Alberto y un servidor rumbo a Guanajuato, Querétaro, rodamos con mucha precaución debido al gran número de motocicletas que circulaban a sus ciudades de origen; hasta que llegamos a Querétaro a comer una barbacoa en el restaurante Miranda, a un costado del Conin, estatua a la entrada de esta ciudad saliendo rumbo a México. Dejo este dato para entender quién era el Conin o Fernando de Tapia. Indígena Otomí que fundó el centro de este sitio, que después se convirtiera en la ciudad de Santiago de Querétaro en el año de 1500. En este lugar despedimos a Javier Salazar, ya que desde hace algunos años vive aquí. 

Nosotros continuamos a la Ciudad de México por la autopista y entramos por la tarde esquivando el tránsito del complicado Periférico despidiéndonos primero de nuestro amigo Chuy, cuando tomó la salida de Avenida Toluca, después Alberto, quién salió a la altura de San Jerónimo y por último yo, saliendo delante de Viaducto-Tlalpan, llegue a casa y Betty ya me esperaba para ayudarme a bajar el equipaje y darme la bienvenida, hice una oración agradeciendo a Dios el habernos protegido a todos y regresarnos con bien. 

Y así, dar por terminado este viaje que duró 19 días para JR, 16 días para Alberto y Capufe, 15 días para Pepe, Alain, Poncho, 10 días para Alberto el Halcón y 14 días para mí.

Viaje 8,100 kilómetros, pasando por 12 estados de nuestra República Mexicana y con la satisfacción de hacer nuevos amigos y recibir el apoyo de toda la comunidad motociclista en cada estado y lugar en el que estuvimos.  

Finalmente, el espinazo del diablo nos cobró el cover, escribió Alberto en el chat del grupo, ya que al llegar a la CDMX Poncho nos informaría que el golpe de su pie, terminó siendo fractura de peroné. En las las primeras radiografías no se veía la fractura , pero después la segunda toma de placas, debido al dolor que no cesaba, presentó fractura de 10 días de peroné entrando a quirófano enseguida y después de tres horas de cirugía y dos horas de recuperación, se marchaba a su casa para reposar.

La motocicleta de Pepe, quedó en espera y respuesta de la agencia Cerver que al parecer se llegaría a una negociación para después recoger la moto en Culiacán y traerla rodando.

Alberto nuestro estimado Halcón, llego con su Harley a su casa sin ninguna novedad. Nuestras señoras se quedaron un día de compras en el Mall de San Ysidro, y llegaron al siguiente día con bien.

Alain y Belu continuaron de Tijuana a Chula Vista y San Diego para atender un negocio que estaban abriendo por allá, también regresaron días después con bien.

Como siempre agradezco al lector por tomarse el tiempo de leer este relato.

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