“Yo soy un aventurero. Cuando digo esto, la gente se extraña, porque existe la idea de que un aventurero debe ser alguien más alto, más grande. Y yo soy una persona como todas”, dice Alex Bellini en uno de sus múltiples videos en línea. Agrega: “La pregunta es cuántos cabellos se está dispuesto a perder, cuántas noches se está dispuesto a permanecer en vela. Ser aventurero significa ponerse en juego a sí mismo para perseguir su propio ideal”.

El explorador lombardo dedica mucho tiempo a reflexionar acerca del significado de la acción. Reconoce que una travesía en solitario por el océano es incapaz de cambiar el cauce del mundo, pero tiene sentido para él. En su página de Facebook afirma: “Estoy convencido de que puedo obtener todo aquello que deseo. Conozco solamente dos límites: el miedo y la complacencia”. Es autor de los libros Mi chiamavano Montanaro (2007) e Il Pacifico a remi (2010), ambos galardonados.

Bellini, en su misma página de las redes sociales, calcula que ha corrido aproximadamente 23 mil kilómetros, pero no se considera un corredor; ha remado unos 35 mil kilómetros, pero no se define como un remero. Nativo de Aprica, en la provincia de Sondrio, Lombardía, Alex Bellini creció en las cercanías de los Alpes, en medio de una vigorosa cultura deportiva. Aprica es una de las protagonistas del Giro d’Italia, también es una importante estación de esquí y con sus paisajes atrae a los amantes del senderismo.

Nacido en 1979, Alex Bellini acomete sus viajes extremos para apoyar buenas causas. Desiertos, glaciares, icebergs y océanos son los escenarios del aventurero. Aunque sus trayectos no siempre culminen como él lo desea, siempre anda en busca de nuevos desafíos. Alex Bellini, amable como siempre, contestó una entrevista exclusiva para los lectores de Boxer Motors. En ella repasa brevemente sus vivencias, sus facetas y sus proyectos inmediatos:

Boxer Motors: ¿Cómo eras de niño? ¿Cómo fueron tus aventuras en la infancia? ¿Qué deportes practicabas cuando eras más joven?

Alex Bellini: Nací y crecí en un pequeño pueblo entre los Alpes italianos. Era un muchacho muy tímido, pero abierto y sociable con mi grupo de amigos. Me encantaban las actividades al aire libre, como la construcción de casas en los árboles o la exploración de los bosques vecinos con mapas y brújula. Siempre me gustaron los deportes como el esquí, el ciclismo de montaña y el trail running, pero nunca fui un gran atleta ya que a esa edad era muy emotivo y mis desempeños se vieron muy afectados. Lo que más me gustó fue ir a explorar una antigua fortaleza, perdida en medio de un bosque muy espeso, entre la montaña. Nadie supo qué era ni cuándo se construyó, pero recuerdo vívidamente la sensación de explorar algo misterioso y fuera de lo permitido … Ésa fue la primera vez que probé el sabor de la aventura y la exploración.

BM: ¿De dónde vino la inspiración para comenzar las actividades extremas?

AB: Para mi cumpleaños número 14, mi abuela me compró mi primer reloj deportivo. Venía con un libro fotográfico de todas las aventuras y exploradores que la compañía fabricante estaba patrocinando. Dentro de aquel libro, entre los exploradores polares, los remeros del océano, los hombres de las cavernas, los paracaidistas, había un mundo al que sentí, profundamente, que yo pertenecía. Aquellas imágenes fueron una verdadera inspiración para mí y a menudo soñé con ser uno de esos atletas y aventureros. Una vez dicho eso, creo que la mayor inspiración para comenzar las actividades extremas vino de mi padre, quien, entre 1980 y 2000, realizó varios viajes de aventura a través del desierto del Sahara con su motocicleta, por las rutas del rally París-Dakar.

BM: ¿Cuál fue tu primera gran aventura o viaje de exploración?

AB: Mi primer viaje que merece la etiqueta de “aventura” fue en 2002, cuando participé en una carrera de aventura de 600 km en Alaska tirando de un trineo. Fueron nueve días de arrostrar vientos y temperaturas bajo cero. A pesar de todas las adversidades, fue la experiencia más increíble y poderosa de mi vida.

BM: ¿Cómo defines cada uno de tus siguientes pasos en tu carrera como explorador y viajero de aventuras?

AB: En los últimos cinco años, comencé a sentir la urgencia y la responsabilidad de alentar a las personas a conectarse con la naturaleza. Conectarse con la naturaleza se está convirtiendo en una necesidad para la supervivencia de la humanidad por al menos dos razones: por un lado, la distancia creciente entre el hombre y la naturaleza fomenta una tendencia a la actitud pasiva y la pérdida del sentido de la responsabilidad.

De hecho, apenas podemos notar las consecuencias de nuestros hábitos sobre el medio ambiente. Por otro lado, reconectarse con nuestro planeta podría ayudarnos a superar la crisis psicológica por la que muchos de nosotros nos sentimos afectados. La naturaleza actúa como fuente inspiradora para redescubrir la tendencia normal del hombre a la perseverancia y la superación, para anticiparse a los desafíos consigo mismo y con el mundo que le rodea.

BM: ¿Cómo crees que debería ser la relación del ser humano con la naturaleza, con el planeta?

AB: Creo que, en un mundo ideal, la relación debería ser honesta y respetuosa. Nos estamos convirtiendo en una fuerza de la naturaleza, pero siempre hemos estado más lejos de la naturaleza que hoy. Para construir tal relación, tenemos que llevar a nuestros niños al aire libre más a menudo y dejarles disfrutar de la belleza del mundo natural. En Suecia, hay una actitud de vivir “cerca de la naturaleza” tanto como sea posible. Esto se puede ver en la ley Allemansrätten de ese país, el derecho de todo hombre a vagar por el campo, lo que permite a todos disfrutar de la naturaleza. Ésta es la forma en que debería funcionar en todas partes.

BM: ¿Qué tipo de equipo y herramientas son imprescindibles en tus viajes?

AB: Los medios de comunicación satelital y los dispositivos personales de localización son dos equipos imprescindibles. Nunca iría a una expedición sin ellos porque soy un explorador, pero también soy un hombre de familia. Tengo dos hijas y una esposa encantadora que no merecen sentirse preocupadas por mi condición y seguridad.

BM: ¿Cómo te preparas para un viaje con este nivel de exigencia?

AB: En lo que toca a lo físico, entreno a diario. Mi objetivo es mejorar la resistencia y recrear la misma actividad que haría en la expedición. Por ejemplo, si tengo que tirar de un trineo de 60 kg a través de una región polar, entrenaría tirando de unos neumáticos que sumaran el doble del peso que mi trineo. Pero el nivel de aptitud en un sólo factor de la ecuación. La preparación y planificación logística son los otros dos factores importantes para mantenerse en condición.

BM: En este tipo de experiencia, ¿consideras que el mayor desafío es enfrentar el medio ambiente o enfrentarte a ti mismo?

AB: Como dijo Tim Gallwey, autor del libro The inner game of tennis one: “El peor enemigo en un partido de tenis está en tu mitad de la cancha”, lo que significa que el mayor desafío es enfrentarnos a nosotros mismos. Creo que esto también se puede aplicar al tipo de experiencia que vivo.

BM: ¿Cómo consideras cada aventura? ¿Como un desafío, un objetivo o una oportunidad de disfrutar la vida y el mundo?

AB: Cada aventura es una mezcla de autodescubrimiento y oportunidad de crecer. Creo que las experiencias especialmente las difíciles o las que preferiríamos evitar son las mejores maestras. Cada vez que regreso a casa tengo la fuerte sensación de haber crecido de alguna manera. Siento que me acerqué un poco más a mi ser real.

BM: ¿Cuál ha sido situación más extrema que hayas enfrentado?

AB: Lo más desafiante que enfrenté fue la decisión de abandonar mi intento de remar en el Pacífico en 2008. Había remado durante 10 meses y más de 17,700 kilómetros (11,000 millas), pero a menos de 96 kilómetros (60 millas) de tierra, debido a las malas condiciones climáticas, tuve que tomar la decisión más difícil en mi vida: ¿continuar o rendirse? Sí, por un lado, fue un momento muy triste, estuve casi allí, sentí que me lo merecía. Por otro lado, fue un momento de sabiduría pura. Ahora me siento muy empoderado por eso.

 

BM: ¿Cuál ha sido la gran aventura de tu vida?

AB: Cada aventura que he emprendido hasta ahora ha representado una especie de cumbre, la expresión más alta de mis propias capacidades, según mis habilidades técnicas, mentales y psicológicas de ese momento. Dicho eso, creo que mi tercer intento de remar en el Atlántico (2005) fue el más desafiante. Después de seis meses de remar me quedé sin comida. Tuve que soportar cinco días de inanición antes de llegar a un pequeño archipiélago donde un reducido equipo de científicos me rescató. Aquél fue una especie de viaje redondo al infierno. Después de cuatro días en el archipiélago, me despedí de los científicos y seguí hacia Brasil, el objetivo de mi ruta.

BM: ¿Qué papel juega la familia en la vida de un explorador solitario?

AB: El papel de mi familia es muy importante. Son una fuente de energía y perseverancia cuando me siento cansado y una fuente tanto de amor como de sentido de pertenencia cuando me siento solo. Mi esposa es parte del equipo de apoyo y ella es muy buena para serenarme. Mis hijas son excelentes para desafiar mis ideas y perspectivas con sus “porqués” y sus “cómo”. Una vida sin ellos no valdría la pena vivirla.

BM: ¿Cuándo decides comenzar como orador motivacional y coach de rendimiento?

AB: Comencé como un orador motivacional por un cambio. En 2002, asistía a una reunión en la que un antropólogo disertaría sobre su último hallazgo en África, pero nunca apareció. Hubo 30 minutos para llenar, así que el organizador de la reunión me preguntó si tenía ganas de hablar sobre mi reciente viaje por Alaska. Desde esa noche, he hablado en más de 500 reuniones, kick-offs y conferencias en todo el mundo. Comencé a utilizar la hipnosis en mis aventuras durante mi participación en LA-NY footrace, una carrera a través de los Estados Unidos, en 2011. En 2012, un amigo mío me pidió que le enseñara hipnosis para sus carreras, y dos años más tarde, debido a la gran demanda de personas que me pidieron que las entrenara, me convertí en un entrenador de rendimiento certificado.

BM: ¿Cuál es el mensaje principal en tu trabajo como coach?

AB: Podríamos ser siempre mejores en lo que hacemos si sólo aceptamos las cosas que no podemos cambiar, y si hacemos nuestro mejor esfuerzo para cambiar las cosas que podemos cambiar. Ésta es una elección. ¡La excelencia es una elección! Es una opción practicar más tiempo, arriesgar más de lo que la mayoría está dispuesta a arriesgar, dar ese paso extra, enfocarse en las cosas que más importan, soñar más de lo que la mayoría soñará y pensar más de lo que otros están dispuestos a pensar.

BM: ¿Crees que la vida es un viaje impredecible e incierto?

AB: Sí, definitivamente. La vida nunca ha sido más VUCA que en estos días. VUCA es un acrónimo que significa Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo. Así que para sobrevivir y crecer en tal ambiente todos nosotros necesitamos desarrollar la actitud de los aventureros.

BM: ¿Por qué consideras que una persona necesita poder ir más allá de sus límites?

AB: Me gustaría retomar el punto planteado en la pregunta anterior: creo que la vida ya nos está empujando más allá de nuestros límites. Lo que nos trajo aquí no nos hará avanzar hacia el futuro. Esto significa que tenemos que desarrollar nuevas habilidades técnicas y psicológicas para abordar los desafíos actuales y futuros. Una de las capacidades más subestimadas es la de conocernos y comprendernos. Las investigaciones muestran que tener una fuerte inteligencia emocional mejora el éxito en la escuela, el trabajo y la vida.

BM: ¿Cuál será la próxima aventura en la vida y en la carrera de Alex Bellini?

AB: Con respecto a la vida, mi esposa y yo estamos criando a dos hijas como dos personas valientes, de principios y leales; a veces, esto es más difícil que remar en solitario a través de un océano. En cuanto a mi carrera como explorador, planeo vivir en la punta de un iceberg para presenciar la última fase de este gran trozo de hielo y, mientras tanto, dar a conocer la fragilidad de nuestro ecosistema. El viaje puede durar hasta 12 meses. Aferrado a ese pedazo de hielo a la deriva, pasaré mi tiempo testificando cómo el hielo se convierte en iceberg y cómo el iceberg se convierte en agua. Será el viaje de un hombre en un iceberg y, al mismo tiempo, el viaje de la raza humana en este planeta.

Quien busque a Alex Bellini en línea encontrará, además de sus travesías, numerosos videos con sus conferencias motivacionales. Como esposo de Francesca y padre de dos hijas, Bellini piensa que la aventura es el camino más corto para encontrarse consigo mismo, pero que no es necesario para ello atravesar océanos: “La misma aventura se puede emprender en el propio hogar”.