La pasión de los fuertes

Para quienes buscan poner a prueba sus máquinas de dos ruedas y su propia habilidad para transitar por la orografía más ruda, las rutas de Toscana resultarán irresistibles: ahí, amén de los retos de un camino sinuoso, los motociclistas se encontrarán con la fiereza medieval del calcio histórico y con Il Gioco del Ponte, una batalla renacentista en la que relucen las armaduras mientras se ponen en tensión músculos y voluntades.

Porque, desde el asiento de una BMW, se va descubriendo una tierra donde los vestigios de una antigua tradición guerrera conviven con algunos de los tesoros artísticos más preciados de la Tierra; donde la gas­tronomía y el arte vitivinícola siempre ofrecen sus placeres al conocedor; donde también hay sitio para la pesca deportiva, los vuelos en parapente y los recorridos a través de algunos de los paisajes más fotogénicos de Europa.

La región de la Toscana se ubica en el centro de Italia, limita con la región de Lacio al sur, Umbría al este, Emilia-Romaña y Liguria al norte, con el Mar Tirreno al oeste.

Es una de las 20 regiones de Italia, país célebre por sus incontables atractivos en todos los ámbitos. Pero incluso en la privi­legiada Italia, Toscana destaca por su belleza natural y arquitectónica.

Su capital, Florencia, es una Meca para los amantes del arte; cada una de sus provincias, Prato, Siena , Lucca, Pisa, Pistoia, Grosseto, Livorno, Massa – Carrara y Arezzo, ofrece unas rutas plenas de interés.

De Florencia a Fiesole

Toscana es una tierra pródiga para los motociclistas, no en balde las “Ves­pa” de la posguerra fueron para los peninsulares lo que el “Modelo T” para los estadounidenses: ante los amantes de las modernas BMW, se abren las sinuosas carreteras nacionales y comarcales, que se aden­tran en los parajes escondidos, lejos de las autostrade que unen a las ciudades principales.
La carretera de Florencia a Fiesole, por ejemplo, traza sus incontables curvas al pie de las montañas, entre huertos de olivos, suntuosos jar­dines, caseríos con tejados de barro y, sobre todo, las hileras de cipreses que distinguen al paisaje toscano.

Fiesole, cuya historia se remonta a los etruscos, mantuvo una larga rivali­dad con Florencia. Durante el Medioevo y el Renacimiento eran frecuentes las luchas entre las ciudades italianas.

Il Gioco del Ponte, que se practica en Pisa sobre el Ponte di Mezzo (el “Puente de en medio” sobre el río Arno) el último domingo de junio, revive simbólicamente las guerras del Renacimiento, en una prueba de fuerza, coordinación y ha­bilidad aderezada con todo el ceremonial de tiempos idos; otro tanto sucede con Il calcio histórico, el recio deporte flo­rentino que hace palidecer al fútbol americano de nuestros días y que se practica sin protectores.

Mas Toscana fue también la cuna del Renacimiento, por ello es el destino de las casi místicas peregrinaciones de los amantes del arte, quienes llegan de todo el mundo en busca de las huellas de los florentinos Giovanni Boccaccio y Dante Alighieri o de Miguel Ángel, el gran maestro oriundo de Caprese.

Un recorrido digno de todo motorista es el Valle de Orcia, que se ubica en la parte central de la Toscana, al sur de Siena, una comarca declarada por la UNESCO como Paisaje Cultural Patrimonio de la Humanidad.

Descubriendo el Valle de Orcia

La principal ciudad de este valle es Siena, y la mejor manera de llegar a ella es partiendo desde Florencia, que está 75 Km al norte; una buena alternativa es salir desde Pisa, 118 Km al noroeste.

Los paisajes toscanos recompensarán a los mo­tociclistas que tomen cualquiera de estas rutas a través de las bien cuidadas carreteras peninsulares. A 46 Km de Siena, el viajero se encuentra con la puerta de entrada al valle: el pueblo de San Quirico d´Orcia.

Seis kilómetros más adelante, el motociclista llegará a la célebre localidad balnearia de Bagno Vignoni, la cual sorprende con su plaza principal adornada por un majestuoso entorno arquitectónico que encierra una enorme piscina con aguas termales.

El camino de la Abadía Sant Atimo atraviesa colinas repletas de viñedos y cipreses que guían al excursionista para lle­gar hasta Montalcino, uno de los municipios más extensos de Italia central, en cuyos dominios se emplazan los pueb­los más bellos de este país.

Los viajeros disfrutarán de sus embutidos, quesos, aceite de oliva, miel y vinos como el “Brunillo” de excelente reputación mundial.

Los enólogos y los amantes del buen vivir sabrán apreciar las rutas del vino, que están a cargo de las bodegas vitivinícolas; sus itinerarios cruzan generalmente el Valle de Orcia.

Las rutas más destacadas son las de vino de Orcia, del vino nobile de Montepul­ciano y del Brunello de Montalcino.

Ésta es la Toscana, la cara de la Europa alejada del espectáculo de las grandes ciudades, una región que le entrega al viajero las experiencias únicas de una aventura rural cargada de significados y colores naturales.

Qué mejor que tomarnos un espresso por la mañana, montarnos en la máquina y tomar la carretera en busca de la Italia fiera y generosa.

Mundial de motociclismo 2008:

Circuito Mugello 30 de mayo al 1 de junio.
Regresó el Gran Premio de Italia de Motoci­clismo, en Mugello, con su enorme carga de velocidad y de adrenalina.

El Moto GP es uno de los deportes más amados por el público italiano y por el de todo el mundo, las motos pasan como una exhalación a ve­locidades punta de más de 300 km/h, los pi­lotos llevan las motos siempre al límite, con adelantamientos continuos y trayectorias que quitan el aliento.

El Mugello es una de las citas imprescindibles en el calendario del mundial de motociclis­mo.

Con más de 5 km de longitud, Mugello es famoso por su grado de dificultad y por sus medidas de protección; es un circuito adorado por los pilotos, y, a la vez, uno de los más exigentes, una pista que combina cur­vas lentas y rápidas, subidas y bajadas.

Tras adelantar a Pedrosa y Stoner, el italia­no apretó el ritmo para ganar ante los casi 100.000 espectadores que llenaron la pista de la Toscana, en el corazón de Italia.

Rossi suma con esta victoria su séptima consecu­tiva en el Gran Premio de Italia y es el único piloto que ha ganado desde 2002 cuando la categoría pasó a denominarse MotoGP y se disputa con motores de cuatro tiempos.

Circuito: Mugello.
Situación: Mugello (Italia).
Inaugurado: 1974.
Longitud: 5.245 m.
Recta más larga: 1.141 m.
Curvas a la izquierda: 6.
Curvas a la derecha: 9.
Ancho: 14 metros.