¡Chicos! Estamos aceptados…

Para entender un poco mejor de qué se trata esta aven­tura les explicaré en qué consiste:
Una carrera de aventura o Raid se puede definir como una carrera multidisciplinaria, de uno o varios días, en equipo de tres o más personas en un ambiente natural.

Estas carreras generalmente son non-stop, es decir que una vez que el reloj arranca, la carrera continúa hasta parar el cronómetro, justo en el momento de cruzar la meta y los miembros del equipo deben permanecer juntos todo el tiempo.

La Patagonia Expedition Race es de estilo expedición, en el cual a los ganadores les puede tomar más de diez días completar la ruta.
En esta carrera, las disciplinas que se incluyen son bici­cleta de montaña, Trekking, Kayak de mar, maniobras con cuerdas (rappel, ascenso por cuerdas y tirolesas) y orien­tación.

En cada una de estas disciplinas se recorren largos trayec­tos, que pueden abarcar desde 50 km hasta más de 200 km. Pero invariablemente unos de los ingredientes que le ponen mayor sabor a la carrera es la orientación, pues un error en la ubicación puede costar varias horas o días de retraso, e incluso la descalificación.


A lo largo de la ruta de carrera hay Puntos de Control (PC), los equipos deberán pasar en forma sucesiva por éstos, es decir, siguiendo el orden de numeración de cada PC.

Si un equipo se salta un PC no podrá registrarse en el PC posterior y deberá volver atrás para pasar por el o los PC faltantes en orden sucesivo.

Existen las zonas de transición, puntos donde se cambia de disciplina y que normalmente coinciden con algún PC, además son los lugares donde se puede abastecer de comida para la siguiente sección.

Cuando Jacobo nos invitó a tomar parte, por alguna razón difícil de explicar, ninguno de nosotros dudó en aceptarlo.
Nuestro equipo estaba formado por Yolanda Iribarren, (Yoyo) de Monterrey, Alejandro Cruz (Cato), el capitán del equipo, Jacobo Magdub y Armando Dattoli (yo), de México.

Así que enviamos nuestra solicitud para ver si podíamos participar, pues es una carrera que debido a sus condiciones no acepta a cualquier equipo, ya que se necesita tener una sólida experiencia en este tipo de competencias y expedi­ciones.

Pasaron los meses sin que recibiéramos respuesta de los organizadores, hasta que un día llegó el deseado correo:

“Referente a su solicitud de cupo para competir en el PATAGONIA EXPEDITION RACE 2007, le informamos que nuestro equipo técnico ha resuelto aceptar su participación en esta carrera. En nombre de todo el equipo organizador, les doy la bienvenida a la que será la carrera de expedición más larga que se haya realizado en el mundo.
Quedamos a su disposición para responder cualquier consulta o apoyarlos en lo que esté a nuestro alcance”.
Saludos cordiales,
Stjepan Pavicic
Director de Carrera

Patagonia Expedition Race es la carrera más austral y más larga que se haya realizado en el mundo. Es una competencia que recorre lugares de grandes historias épicas, como el Campo de Hielo Sur, las Torres del Paine, el Estrecho de Magallanes, la Tierra del Fuego, el Canal Beagle y el Cabo de Hornos.

Abarca un territorio virgen, con vastas extensiones deshabitadas, de gran variedad paisajística y fuertes contrastes climáti­cos. Un lugar aislado del mundo .

La Carrera

El día 5 de enero partimos hacia Santiago de Chile y de ahí a Punta Arenas, una pequeña ciudad junto al Estrecho de Magallanes.

Tuvimos un cálido recibimiento por parte de los muchachos de la organización, y como pasa en todas las carreras, tienes poco tiempo para dedicarlo al turismo, siempre hay mucho que hacer antes empezar, como armar las bicicletas, ordenar el equipo y la co­mida.

El día 11 de febrero por fin se dio el disparo de salida: arrancamos de la famo­sas Torres del Paine en un tramo de Mountain Bike de 148 km; fue una etapa muy bonita con algunas subidas. Llegamos al PC1 una hora detrás del equipo francés y media hora detrás de nosotros llegó el equipo brasileño.

Ahí dejamos las bicis para empezar el primer trekking de 83 km hacia el PC 2. En este tramo empezamos a entender qué era en reali­dad la Patagonia. Habíamos leído acerca de las ediciones anteriores, sobre lo pesado y difícil que era el bosque, pero nunca imaginamos lo cerrado que es: el avance dentro del bosque era de alrededor de 400 metros por hora. Resulta­ba frustrante pues teníamos que recorrer mas de 70 km del trekking en menos de tres días.

Cuando no había bosque teníamos que caminar sobre la famosa turba, que es una masa esponjosa de material orgánico, muy blanda.

Es una experiencia muy similar a una caminata sobre hule espuma saturado de agua: algunas veces se hunde el pie hasta el tobillo y otras veces la inmersión llega hasta la cintura.


Sin embargo era increíble que pudiéramos avanzar en esos terrenos tan desconocidos para nosotros.

Poco a poco fuimos pasando por cada uno de los pun­tos de control. Los tramos de bici eran largas terracerías, con muchas subidas, pero no por eso resultaban aburri­das, los paisajes nunca dejaban de asombrarnos.

Re­cuerdo muy bien cierto tramo de trekking de 63 km que tuvimos que subir hasta un collado, desde ahí se podían ver infinidad de montañas nevadas; después ba­jamos hasta un lago, y para poder avanzar más rápido tu­vimos que caminar por la orilla del lago, dentro del agua, pues era mucho más fácil caminar por el líquido que por el espeso bosque, el torrente nos llegaba incluso a la cintura.

Para soportar el frío del agua comíamos cada veinte minutos una cucharada de crema de cacahuate a fin de no perder calorías. Fue un tramo muy pesado, la orientación fue muy compleja y la comida se nos terminó completamente seis horas antes de llegar al PC4.

Al séptimo día de carrera llegamos a los tramos de Kayak; en total había que recorrer más de 300 km en kayak, a través de fiordos y canales.

Supuestamente en ese lugar deberíamos de em­pezar los tramos de Kayak, pero había vientos de más de 40 nudos que no per­mitían la navegación y los organizadores tuvieron que suspender parte del trayecto con kayak.

La organización acordó reagrupar a todos los equipos después del PC5 debido al mal tiempo y continuar con los siguientes tramos de kayak, en los cuales remamos cerca de 60 km; los primeros 30 km fueron en el Estrecho de Magallanes, cerca de la Isla Carlos III, ahí tuvimos la fortuna de ver ballenas jorobadas, lobos marinos y pingüinos.

El siguiente tramo de kayak fue en el canal San Gabriel, en este tramo tuvimos que remar a toda velocidad, porque teníamos sólo cuatro horas para cruzarlo, de otra manera tendríamos la corriente en contra debido a los cambios de mareas.

Después del Kayak llegamos a la Tierra del Fuego para realizar un tramo en bici a fin de llegar al PC9. Este tramo ha sido el más largo que hayamos cubierto en bici de montaña: 240 km con subidas interminables, de verdad fue el tramo más duro que haya recorrido en bicicleta. Por fin llegamos al PC verdaderamente molidos.


En el último trekking había que cruzar la Cordillera Darwin, un tramo difícil por la navegación y por un paso mon­tañoso, con altas posibilidades de nevadas, por lo que debíamos de calcular muy bien nuestras raciones de co­mida y de tiempo.

Ascendimos hasta un bellísimo collado, la vista era insu­perable, con montañas nevadas y lagos de color turquesa; nos detuvimos un rato a descansar cuando un cóndor pasó muy cerca de nosotros, era la apoteosis de la natu­raleza, no podíamos pedir más ¡wow! ¡wow! ¡wow! Hasta se nos había olvida­do completamente que estábamos en una carrera.

Por un error en la navegación (mía culpa), nos equivo­camos y estuvimos durante más de 12 horas atrapados en el bosque con cientos de troncos tirados, por primera vez en la carrera nos sentíamos desesperados, ya que nuestro avance era extremadamente lento, y con muy poca visibilidad para tomar puntos de referencia.

Pero finalmente el día 24 de febrero llegamos a la Bahía Yendegaia, el último punto que alcanzamos, solamente nos quedaba esperar al barco que nos llevaría de regreso a Punta Arenas.

Catorce días de carrera, bosques impenetrables, frío y 997 km recorridos en la carrera más larga del Mundo.