YETI construyó su reputación sobre productos prácticamente indestructibles: hieleras certificadas como resistentes a osos grizzly, vasos térmicos que duran más que los vehículos donde viajan, y cajas de carga robustas como pequeñas bóvedas. Sin embargo, había un objeto de uso diario —el que más se cae al piso de todos los que cargamos encima— que nunca había recibido ese mismo tratamiento: el teléfono celular.
Eso cambia ahora con el ingreso de la marca al mundo de las fundas protectoras, de la mano de su nuevo LoadOut Phone Case.
ADN de hielera, en tamaño de bolsillo
El nombre LoadOut proviene de la línea de carga y almacenamiento resistente de YETI, y la filosofía de durabilidad se mantiene intacta en este producto. La funda envuelve al iPhone con lo que la marca denomina TripleShot Protection, una construcción de tres capas con refuerzos adicionales en las zonas más propensas a sufrir golpes, certificada bajo el estándar de caídas de grado militar MIL-STD-810H.

Los bordes de goma elevados están pensados para absorber los impactos de caídas boca abajo sobre superficies como grava, mientras que un set de ranuras integradas permite sujetar un cordón o correa de seguridad, una solución económica para quienes suelen usar el teléfono cerca del agua, en una lancha o sobre la caja de una camioneta.
El imán sigue en juego
En la parte trasera, la funda incorpora un soporte tipo kickstand giratorio y compatible con MagSafe, que se ajusta a distintos ángulos según la superficie de apoyo. La carga inalámbrica sigue funcionando normalmente a través de la funda.
YETI también ajustó la respuesta de los botones para que funcionen de forma precisa incluso con las manos frías o cubiertas de barro, y mantuvo intacta la función de Control de Cámara, incluyendo el zoom por deslizamiento táctil.