El fin de una era, el inicio de otra
Long Way Home (2025), la nueva entrega de la saga protagonizada por Ewan McGregor y Charley Boorman, no es simplemente un documental de aventura: es una despedida, una reconciliación y un renacer. Es la tercera vez que estos dos amigos, que ya se han vuelto mitología dentro del motociclismo, nos invitan a acompañarlos en un viaje que no se mide en kilómetros, sino en años, recuerdos y pérdidas
A diferencia de Long Way Up (2020), donde la tecnología eléctrica era la protagonista, Long Way Home regresa a lo esencial. Aquí no hay experimentos futuristas, ni baterías que se congelan en la frontera con Chile. Hay tiempo, carretera, motos que respiran gasolina y dos amigos que ya no son jóvenes, pero que saben que lo único que nunca envejece es el deseo de partir. Ewan y Charley arrancan desde Escocia, tierra natal de McGregor, y emprenden una ruta hacia el sur de Europa, cruzando Francia, Alemania, los Balcanes y el Mediterráneo. Pero lo importante no es hacia dónde van, sino por qué vuelven.
Si Long Way Round (2004) fue un acto de impulso, donde dos amigos famosos queriendo ver si podían cruzar el mundo, y Long Way Down (2007) fue un viaje cargado de energía juvenil y torpeza honesta, Long Way Home es diferente. Es una pieza más madura, íntima, reflexiva y honesta.
No está construida sobre el dramatismo de un mundo desconocido, sino sobre el peso de una vida ya vivida.
Línea de Tiempo – Saga Long Way
LONG WAY ROUND 2004
RUTA: Londres → Nueva York
DISTANCIA: 31,000 km
CONTINENTES: Europa, Asia, América
MOTOS: BMW R1150GS
DATO: La aventura que inició toda la saga
LONG WAY DOWN 2007
RUTA: Escocia → Cd. del Cabo
DISTANCIA: 24,000 km
CONTINENTES: África
MOTOS: BMW R1200GS
DATO: Travesía completa por el continente africano
LONG WAY UP 2020
RUTA: Ushuaia → Los Ángeles
DISTANCIA: 21,000 km
CONTINENTES: Sudam., Nortam., Centram
DATO: Primera travesía completamente eléctrica
LONG WAY HOME 2025
RUTA: Escocia → Inglaterra (viaje extendido por Escandinavia, Círculo Polar Ártico, Bálticos y Europa)
MOTOS: Clásicas restauradas de los años 70
CHARLEY BOORMAN sobrevivió a múltiples accidentes graves en los últimos años, fracturas que habrían retirado a cualquier mortal del motociclismo; pero él, terco, volvió.
- AVENTURERO + MOTOCICLISTA + PILOTO
- LONG WAY ROUND/DOWN/U /HOME
- 4 EXPEDICIONES ICÓNICAS
- 50,000+ KM RECORRIDOS EN LAS EXPEDICIONES
- 30+ AÑOS RODANDO EN MOTO
EWAN MCGREGOR vivió separaciones, mudanzas y reinvenciones personales que lo obligaron a reencontrarse con su raíz, pensando siempre en regresar.
LONG WAY HOME nace de ese momento en el que los dos entienden que la aventura ya no está afuera: está adentro.
- ACTOR + AVENTURERO + MOTOCICLISTA
- LONG WAY ROUND/DOWN/UP/HOME
- 4 EXPEDICIONES ICÓNICAS
- 50+ PRODUCCIONES EN CINE Y TV
- 20+ AÑOS RODANDO EN MOTO
Las motos: un personaje más en la historia
A diferencia de las entregas anteriores donde BMW Motorrad era protagonista, Long Way Home estrena una peculiar mezcla:
Ewan McGregor viaja sobre una Moto Guzzi V100 Mandello, una elección que refleja su gusto por lo clásico y lo emocional.
Charley Boorman, en homenaje a los inicios de la saga, rueda sobre una BMW R75/5 restaurada, un guiño directo a la tradición, a la vieja escuela, al romanticismo mecánico que solo una BMW vintage puede transmitir.
Y aunque la narrativa no se centra en la ficha técnica, la presencia de BMW vuelve a sentirse en el aire. No como un emplazamiento de marca, sino como un símbolo: la moto como memoria, como arquitectura emocional de quienes han vivido encima de ella más que encima de la fama.
La BMW R75/5 del viaje, nacida en 1969, tiene esa estampa que solo las máquinas analógicas poseen: vibraciones, olor a metal caliente, un sonido casi litúrgico. Charley la conduce no porque sea la opción “correcta”, sino porque es la opción “honesta”.
Y en Boxer Motors sabemos que, al final, las motos honestas cuentan las historias más profundas.
Un viaje que se siente más película que documental
En Long Way Home el tono cambia. La cámara se vuelve más íntima, los silencios más significativos, los paisajes más contemplativos.
No es una serie construida sobre la “aventura comercial”, sino sobre la belleza del movimiento, la vulnerabilidad masculina y la hermandad verdadera.
A nivel visual, la producción apuesta por: planos amplios que resaltan la pequeñez de los protagonistas ante el mundo; tomas de drone sobre carreteras solitarias en la frontera de Eslovenia y Croacia; momentos cotidianos: desayunos apresurados, reparaciones improvisadas, silencios cómodos; escenas en las que la moto se detiene, pero la conversación sigue. La dirección no quiere impresionar: quiere acompañar. Y eso la convierte en una experiencia emocionalmente poderosa.
Lugares que no son destinos, sino capítulos de una vida
El trayecto está lleno de paisajes que parecen diseñados para ser filmados: las montañas húmedas de Escocia, los Alpes en temporada baja, los bosques eslavos, las costeras italianas, los caminos solitarios de Grecia. Pero la belleza real de la serie está en cómo la geografía funciona como metáfora. Cada país refleja un recuerdo, una transición, un pedazo de ellos mismos:
- Escocia es la infancia.
- Italia es la madurez que aprendieron a golpes.
- Los Balcanes son las cicatrices de la historia, y también de la amistad.
- Grecia es el abrazo final: el cierre suave, la calma después del ruido.
Long Way Home no subraya estos símbolos, pero los deja flotar. Y el espectador atento los entiende
La amistad como combustible
Si algo define la saga Long Way es la amistad entre Ewan y Charley. Una amistad sin poses, sin glamour, basada en el humor británico, en las miradas de “estamos aquí otra vez”, en la complicidad que sobrevive al tiempo.
En 2025, esa amistad se siente más frágil y más fuerte a la vez.
No intentan ser jóvenes.
No intentan ser héroes.
No intentan competir con sus versiones pasadas.
Simplemente son.
Y eso vuelve a Long Way Home una obra profundamente humana.
A diferencia de las temporadas anteriores, este viaje no está lleno de entrevistas externas o grandes interacciones sociales. Aquí, lo esencial es lo interno.
En un momento especialmente emotivo, McGregor dice:
“No sabía que necesitaba volver a viajar… hasta que volví a viajar.”
Y Boorman, con esa sonrisa de niño eterno, añade:
“Hay cosas que solo puedo procesar cuando estoy rodando.”
Son frases que cualquier motociclista entiende sin necesidad de explicaciones.
La moto como herramienta de introspección
En Boxer Motors, siempre hemos creído que la aventura no es una conquista del terreno, sino una conquista de uno mismo. Y Long Way Home parece filmada bajo la misma filosofía.
La carretera de este documental es un lugar para enfrentar duelos, un espacio donde el ego se disuelve, una plataforma donde el movimiento se convierte en meditación.
No hay escenas exageradas, no hay dramatismo hollywoodense. Hay realismo. Hay humanidad. Hay dos tipos tratando de entender su vida mientras cruzan el continente a 90 km/h.
Y en ese viaje, cada kilómetro actúa como un espejo que revela aquello que normalmente ignoramos: dudas, certezas, fragilidades y una fuerza interior que solo aparece cuando dejamos que el camino nos hable. Es ahí donde descubrimos que avanzar también significa volver a uno mismo.
El final: dejar la moto sin apagar
La serie termina sin artificios. No hay un gran discurso, no hay lágrimas ensayadas. Es simplemente un cierre. Un cierre que parece un suspiro. Uno de esos finales que no marca un punto, sino una coma.
Porque las buenas historias no terminan cuando llegas al destino. Terminan cuando aceptas que el viaje que hiciste te cambió para siempre. Y Long Way Home es exactamente eso: la aceptación de que cada camino recorrido deja una capa más profunda en quien lo vive.
Para Boxer Motors, esta entrega representa algo más: un recordatorio de por qué contamos historias de aventura. Porque viajar en moto no es un acto deportivo. Es un acto espiritual. Una forma de regresar a la parte más auténtica de nosotros mismos.
¿Vale la pena verla? Absolutamente. Para cualquier amante del motociclismo, Long Way Home es una obra imprescindible. Para cualquier amante de los viajes, también. Y para cualquier persona que esté tratando de entender quién fue, quién es y quién quiere ser… todavía más.
Es un documental que no rueda adelante, sino hacia adentro. Una pieza donde el sonido del motor es el hilo conductor de una historia que todos, de una u otra forma, hemos vivido alguna vez. Porque al final: todos tenemos un hogar al que queremos volver. Solo que algunos elegimos hacerlo por el camino más largo.