La BMW R68, presentada en 1951, es una de esas motocicletas que no solo destacan por su diseño o ingeniería, sino porque cambiaron la historia de la marca. En plena posguerra, cuando Europa seguía reconstruyéndose, BMW decidió mirar hacia adelante y crear algo más que un vehículo utilitario. El resultado fue una máquina deportiva adelantada a su época.
Equipada con un motor bóxer de 594 cc y 35 caballos, la R68 alcanzaba los 100 km/h en seis segundos, convirtiéndose en la BMW más rápida de su era. Su famosa fotografía promocional (piloto inclinado, rodilla casi al asfalto), no solo mostraba velocidad: era una declaración de identidad. La R68 representaba la ambición, el regreso a la competencia y el renacimiento del espíritu deportivo de BMW. Su estética mantenía ese equilibrio alemán entre sobriedad y carácter: escapes tipo “cola de pez”, tanque estilizado y líneas que hablaban de precisión mecánica.
Pero su verdadero valor está en su rareza. Con apenas 1,452 unidades producidas, hoy es considerada una pieza de culto.
Para coleccionistas es un santo grial; para historiadores, un ícono del resurgimiento europeo; para los motociclistas, la prueba de que, incluso en tiempos difíciles, siempre hay espacio para la velocidad, la emoción y el sueño de rodar.